Organización de eventos. Se cumple ahora un año, de la paralización del sector de la organización y producción de eventos, un efecto más de la pandemia sobre la economía que ha afectado desde el primer día a uno de los sectores económicos, más importantes de nuestro país.

Si bien es cierto que la crisis venía de antes, el sector ha debido afrontar una profunda transformación de la que aun no se adivina el final. Las previsiones se fueron alargando, y los actos fijos del calendario fueron adoptando nuevas medidas que han venido para quedarse y que seguro, marcarán en el futuro al resto de eventos.

Se puede hablar, con total certeza de un cambio de modelo en la organización de eventos, la aplicación de los protocolos Covid aporta grandes cambios; la reducción drástica del aforo, el aumento de las medidas de seguridad sanitarias y la incorporación de nuevos profesionales al entorno organizativo, entre otros muchos factores que aún hoy cuesta evaluar.

La reducción de aforo parece algo lógico e incuestionable, la forma de paliar las limitaciones presenciales, la hemos encontrado en el complemento que ofrecen la difusión y participación “on line”en la práctica totalidad de las actividades organizadas durante este año. Una trampa para el sector que con total seguridad, eliminará los pequeños eventos, bajo la justificación de la seguridad y la reducción de costes.

El segundo factor clave; el aumento de las medidas de seguridad, hace que alcance un protagonismo decisivo en la organización, elementos como el diseño de los espacios y la adaptación, o no, de estos a los protocolos sanitarios.

Y por último la incorporación al núcleo de decisores, de nuevas profesiones;  seguridad y  prevención, profesiones con una visión no siempre en consonancia con los intereses de la actividad.

La buena noticia, como tras cualquier revolución, es que la organización de eventos, desaparecerá de la lista de actividades receptoras de personas despechadas  de otras profesiones, sólo aquellos eventos y profesionales imaginativos, innovadores y con un criterio y objetivos claros de comunicación sobrevivirán al año I de la era post-Covid