Ese mensaje tan simplista es el resumen del anuncio de la Lotería de Navidad de este 2024. Estos anuncios, tradicionalmente emotivos, han sabido, año tras año, ir tocando la fibra del comprador, llamando a la emotividad y creando algunos de los anuncios más icónicos de la historia reciente de nuestra publicidad.
Esta vez no, el anuncio de la Lotería no pasará a la historia precisamente por su emotividad. En esta ocasión se produce uno de los mayores errores que un creativo puede cometer; diseñar una historia desde fuera, recurriendo el argumento a reproducir tópicos instalados en la sociedad.
Nadie lógicamente en la ciudad se ha preguntado sobre la imagen que se traslada de los pueblos en este anuncio; lugares aislados, crises y lluviosos, sin futuro, que las personas abandonan ante la amenaza del olvido.
Y en ese contexto, una vez más, la ciudad, como en la época más oscura del siglo pasado, vuelve a ser la salvadora de los pueblos, aplicando una solidaridad de postal.
Tópicos que ignoran los verdaderos movimientos que se están desarrollando en nuestros pueblos para luchar precisamente contra esa misma desinformación y esa imagen que criminaliza a quien toma la decisión de vivir en un pueblo.
Flaco favor hace este año la publicidad a unas políticas que luchan contra la despoblación. Afortunadamente en esos mismos pueblos que no quedan reflejados en el tópico, los movimientos y las iniciativas de miles de jóvenes y emprendedores están comenzando una transformación silenciosa.
Comentarios recientes